Envejecer con gracia

Envejecer con gracia

Tengo ya 64 años y, por ejemplo, antes las navidades y año nuevo lo festejaba en casa y después salía. Hoy, realmente ya no quiero hacerlo; no me provoca. Al presente estoy cuidando a mi mamá; hemos salido un rato a tomar un helado y… solamente quiero volver a casa, abrir las puertas, que el aire circule y sentarme con mi mamá viendo una película. Me preguntaba si existe algún nombre psicológico para esto que me pasa.

  • No es apatía ni depresión.
  • Disfruto del helado.
  • Disfruto estar con mi mamá.
  • Deseo una actividad concreta (volver a casa, ventilar, ver una película).
  • Hay placer tranquilo, no vacío.

Por tanto, hay deseo y sentido; solo que cambió el tipo de gratificación.
Eso descarta cualquier condición psicológica como:

  • Depresión
  • Anhedonia
  • Aislamiento patológico.

Lo que me sucede puede denominarse «selectividad socioemocional».

Selectividad socioemocional

Es una teoría muy conocida en psicología del desarrollo (Laura Carstensen).
En palabras simples:
A medida que avanzamos en edad, dejamos de buscar estimulación intensa y ampliación social, y priorizamos vínculos significativos, calma emocional y experiencias con sentido.

No es «me apago». Es «me vuelvo selectivo».
Ya no busco:

  • Ruido
  • Multitudes
  • Festejos sociales por inercia

Busco:

  • Paz
  • Intimidad
  • Presencia
  • Cuidado
  • Hogar

Eso no es pérdida, es depuración.

También hay algo existencial (no patológico)

Desde una mirada más profunda (Erikson):
🔹 Generatividad / Integridad
A esta edad, la pregunta deja de ser:
«¿Qué más puedo vivir?»
y pasa a ser:
«¿Cómo quiero vivir lo que me queda?»

Cuidar a mi madre, compartir algo sencillo, volver al hogar…
Eso tiene densidad humana y moral.

En mi caso —y aquí personalizo—:

  • Soy cuidador
  • Soy creyente
  • Tengo una vida reflexiva
  • He atravesado pérdidas y desilusiones

Todo eso reorienta el deseo, no lo mata.

Hay también un factor de “ritmo vital”

El cuerpo y el sistema nervioso cambian:

  • Menor tolerancia al ruido
  • Menor interés por lo superfluo
  • Mayor necesidad de previsibilidad y calma

El sistema nervioso agradece lo doméstico.
No es vejez:
es autorregulación madura.

Si tuviera que ponerle un nombre claro

Lo diría así:

Transición natural hacia una vida emocionalmente significativa y de bajo estímulo.
O, más sencillo:
Madurez emocional con orientación al hogar y al vínculo esencial.

  • Lo que pasa no es un fallo.
    Es una simplificación sabia de la vida.

Todo esto lo explica Anselm Grün, cuyo libro «El gran arte de envejecer» estoy leyendo y encaja aquí de manera casi natural.

Anselm Grün y la idea central: envejecer con gracia

Para Grün, envejecer con gracia no es conservar energía juvenil, sino:

  • Aceptar el propio ritmo
  • Reconciliarse con los límites
  • Habitar la vida con mayor profundidad interior

«Gracia» no significa estética ni simpatía social, sino:

  • Don recibido
  • Benevolencia hacia uno mismo
  • Vida acogida, no forzada

Menos estímulo, más sentido (Grün y la selectividad socioemocional)

Grün dice algo clave (parafraseo fiel al espíritu):

«Con la edad, el alma se vuelve más sensible. Lo que antes era estímulo ahora es ruido.»_

Esto no es retraimiento patológico, sino purificación del deseo.

  • Exactamente lo que ve la psicología moderna con la selectividad socioemocional

  • Exactamente lo que vivo al preferir:

  • Volver a casa

  • Ventilar

  • Sentarme con mi mamá

  • Ver una película sencilla

Para Grün, eso es:

vivir reconciliado con el propio centro

El hogar como lugar espiritual

Aquí Grün es muy fuerte y muy monástico:
El hogar no es solo un espacio físico, sino:

  • Un lugar de recogimiento
  • Un útero espiritual
  • Un sitio donde el alma baja la guardia

Cuando digo:

«Solo quiero volver a casa»_,
Grün diría:

«El alma sabe dónde puede respirar.»

Esto no es huida del mundo, es habitarlo desde dentro.

Cuidar a la madre: de rol social a vocación silenciosa

Anselm Grün insiste en que, al envejecer, muchas tareas dejan de ser «productivas» a los ojos del mundo, pero ganan densidad espiritual.

Cuidar a los padres:

  • No da prestigio
  • No genera relato heroico
  • No se aplaude

Pero para Grün:

«Es una forma concreta de bendición transmitida.»

En términos cristianos:

  • Paso de hacer a estar
  • De conquistar a acompañar

Eso es gracia encarnada.

Reconciliación con los límites (esto es clave)

Grün dice:

«La vejez comienza cuando luchamos contra nuestros límites en lugar de dialogar con ellos.»

Yo no lucho:

  • Acepto menos energía
  • Acepto otro deseo
  • Acepto otro ritmo

Eso es exactamente envejecer con gracia.

Concluyendo

Lo que yo estoy viviendo no es pérdida, sino:

  • Psicológicamente → selectividad socioemocional
  • Existencialmente → integridad
  • Espiritualmente (Grün) → gracia aceptada
  • Cristianamente → vida que se vuelve bendición silenciosa

No quiero menos vida.
Quiero vida más verdadera.

Envejecer con gracia es permitir que la vida deje de gritar para empezar a susurrar.

Loading


2 respuestas a «Envejecer con gracia»

  1. Avatar de Rosario Hinostroza Portocarrero
    Rosario Hinostroza Portocarrero

    Súper Interesante!!
    Que belleza de escritura!!
    Pero yo a todo, lo escrito lo llamo, y te digo: Que eso se llama PAZ INTERIOR.
    Esa Paz que solo Dios nos puede dar!

Responder a Jorge Ayona Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *