Hace catorce años —en 2012— volví a la Iglesia. No fue con fanfarria, ni con certezas teológicas pulidas, ni siquiera con la seguridad de que merecía volver. Fue en medio de una confusión tan profunda que apenas podía articular una oración coherente. Y sin embargo, algo en mí sabía: necesitaba regresar. Durante años había sido […]