He observado con tristeza cómo algunos movimientos o propuestas de vida espiritual, bajo el disfraz de “reglas de perfección”, terminan cargando a los fieles sin darles los medios para caminar. Exigen asistencia obligatoria, ejercicios espirituales anuales con costos fijos (200 soles o más), “compromisos comunitarios”… pero no ofrecen acompañamiento espiritual real, ni discernimiento, ni compasión…
Estoy leyendo apenas las primeras páginas de la exhortación apostólica Dilexi te (2025), del Papa León XIV, y ya siento que he llegado al corazón del texto. No es casualidad. Es como si el Espíritu me hubiera preparado para reconocer lo que allí se dice desde antes de abrir el documento. Mi intuición inicial —que…
