¿Qué significa Co-Redemptrix (Corredentora)?
El término Co-Redemptrix no significa que María sea una redentora al lado de Cristo, ni que comparta con Él la gloria de la redención como igual. Eso sería herejía. La Iglesia Católica ha enseñado siempre que Jesucristo es el único Redentor del mundo, el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Tim 2,5), y que nadie puede añadir nada a la obra plenamente suficiente de su sacrificio en la Cruz.
Entonces, ¿qué quiere decir Co-Redemptrix?
La palabra viene del latín: co- (junto con) + Redemptrix (la que redime). Pero en la teología católica, este “junto con” nunca implica igualdad ontológica ni funcional, sino cooperación subordinada, libre, maternal y única. Es un término técnico que pertenece al lenguaje de la gracia de congruo, en contraste con la redención de condigno que pertenece solo a Cristo.
- Redención de condigno: Cristo, al ofrecerse en la Cruz, mereció la gracia para todos los hombres con derecho absoluto, por su dignidad divina. Solo Él hace esto.
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Cooperación de congruo: María, por su inmensa caridad, su obediencia perfecta (“fiat”) y su unión íntima al sufrimiento de su Hijo, ofreció libremente su propio dolor y su maternidad en la Cruz como un acto de cooperación en la aplicación de los frutos de la redención. Ella no crea la gracia, pero sí coopera en su distribución con una eficacia singular, concedida por Dios. San Bernardo lo expresó así:
«El precio de nuestra redención fue pagado por Cristo; pero la mano que lo ofreció fue la de María.»
San Alfonso María de Ligorio escribió:
«Después de Cristo, la salvación del mundo dependió de la voluntad de María.»
Y el mismo San Juan Pablo II, en Redemptoris Mater (n. 39), afirmó:
«En la Cruz, María cooperó en la obra de la salvación de manera única, al estar unida íntimamente al sacrificio redentor de su Hijo.»
Por eso, Corredentora no es un título de gloria separada, sino de participación máxima en el misterio pascual de Cristo. Es la consecuencia lógica de que Ella sea Theotokos (Madre de Dios): si el Verbo se hizo carne en su seno, también compartió con Él, de modo subordinado, el destino de la Cruz.
El problema actual no es que el título sea falso, sino que se prefiere silenciarlo en lugar de explicarlo. Y al hacerlo, se priva al Pueblo de Dios de una verdad que ha alimentado la piedad, la teología y la espiritualidad católica durante siglos.
Defender el uso del término Co-Redemptrix, con su sentido auténticamente católico, no es “exagerar”, sino custodiar la integridad de la fe en la obra de la salvación, donde Dios quiso asociar íntimamente a una criatura a la misión de su Hijo.


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